lunes, 26 de diciembre de 2016

EL BALAZO DEL TEDIO

Me mudo, cambio de imagen, mis musas y yo somos inquietas y un poco aventureras, así que hemos decidido aprovechar el topicazo del "Año Nuevo, Vida Nueva" para trasladar mi rincón literario y cambiar dinámicas de publicación, estética y otros aspectos.

Aquí os dejo el enlace por si queréis seguir leyéndome:
https://elbalazodeltedioblog.wordpress.com/

sK

                                                                               

sábado, 10 de diciembre de 2016

# 26

Vista desde el espacio la Tierra es una gran bola azul, yo la veo desde mi ventana y no sufro ningún desorden emocional, es sólo que la vida me duele y el cansancio del paso de los años impulsivo y enérgico, me lleva a ese punto constante de aislamiento. Me refugio en la ternura de mi retiro porque además, es el claro vestigio de las mejores horas vividas, esperando tal vez por qué no decirlo, una revelación en el camino.

El color de mi tedio es azul, como la Tierra, esa gran bola que se ve desde el espacio y que yo veo desde mi ventana. Esta es para mí la única verdad del Universo, y no me creo el ombligo del mundo pues sé que ese defecto tan frecuente, le corresponde a El Cuzco, la capital del Imperio Inca, yo veo lo que veo desde mi ventana, porque para los que pensamos todo encierra cierta complejidad, entonces la mente se me obnubila, juego a recomponer mi alma, a tener sueños que no a poseerlos, y al conciliarlos me encuentro con la tristeza que los habita, y en esa paz triste, es cuando yo siento mi brillo y mi voluptuosidad, pues sé que estoy perfectamente capacitada para edificar y con una capacidad igual de perfecta, también soy diestra para derrumbar.

Y a todo esto yo lo llamo, estética del abatimiento.

sK

                                                                        

viernes, 2 de diciembre de 2016

I` AM CHLOÉ... La confidencia en la boda de nuestro amigo

“Te voy a hacer una autopsia de los hechos, y esto que voy a decirte sólo te permito que se lo cuentes a una mujer que escriba, sé que tu confidencia se convertirá en literatura y en cierto modo quiero que el mundo se entere de que se puede matar a alguien y asumir el trance de la experiencia responsable, se puede, claro que se puede… Y la responsable soy yo, pero nadie más que tu y esa escritora a la que se lo cuentes lo sabremos. Los lectores podrán luchar entre la ficción y la realidad de lo contado, pero esa es ya la lucha de cada cual, y ahí no debemos entrar, eso es algo muy íntimo y personal.

Cuando alguien interrumpe el circuito de mis pensamientos me dan ganas de matarlo, sobre todo cuando mi mente está lubricada por mis emociones y las reflexiones fluyen solas y facilonas, son esas sucias verdades que nadie quiere oír y de las que yo disfruto cual jugoso fruto prohibido, que además es secreto y es mi secreto. Lo mato poco a poco, con mi mirada odiosa, en silencio, sin testigos, y entonces… Entonces ya no hay magia, la interrupción se la lleva toda y no hay vuelta atrás, porque soy de esas mujeres que cuando pierdo de vista la magia del momento, de la historia o de la persona, me enfrío y sólo un pensamiento, una persona o algo diferente pueden traerme de nuevo el ilusionismo. Algo o alguien diferentes. Y todo esto se llama imperfección humana, y yo me llamo Chloé, sí, como la chica del anuncio del perfume que dice mirando a la cámara: 
“ I´am Chloé”… Pues yo soy Chloé.

Muy a menudo nos decíamos eso de “te quiero”, ambos, sin tapujos, estábamos entregados a las labores amorosas, pero yo sabía que eran diferentes, sí, mis “te quiero” eran distintos a los suyos, porque cada uno sentía el amor de una manera divergente y dispar, todo era diferente, entre nosotros y nuestras concepciones había un abismo confuso y atontado que me sacaba de quicio a cada momento, todo era el juego o la lucha de los opuestos entre ambos, los colores, los sabores, las olores, los conceptos del amor y de las relaciones en general, y en concreto era un campo de batalla en el que nos atrincherábamos sólo con el sexo. Esas diferencias abismales me fueron provocando odios ocasionales hacia él, tal vez, por qué no decirlo hacia su género y su número.

Siempre fui un alma alada que veía en la reciprocidad el más horrible de los supuestos por cuanto implica de anulación en el ser individual, siempre pensé que de lo que das pierdes, y desde luego me declaro fanática auténtica del descreer de todo, a toda costa, cueste lo que cueste. El tema de los sueños era algo terrible, yo siempre sueño a lo grande, él tenía el defecto de soñar con cosas más cercanas y posibles que al no poder alcanzar le provocaban desilusiones drásticas y dramáticas, soñar a lo grande no es digno de pena, por el contrario sus sueños sí lo eran, pues no alcanzar lo alcanzable es tan patéticamente penoso… No he conocido el amor verdadero, pero eso no tiene porqué ocurrir, lo importante es que no lo necesito para vivir, ¿cómo voy a necesitar algo que no sé en qué consiste ni de qué se trata?, es como echar de menos a alguien o a algo que no he conocido ni he visto jamás. Otro sinsentido del que no pienso hacerme cargo. Siempre hago caso de mis gatillazos mentales, eso que llaman sexto sentido,  también disfruto de mi eyaculación mental precoz, que produce escasos aciertos pero desde luego pueden ser memorables. Gracias a un gatillazo mental supe que lo mío no era el género masculino, gracias a una eyaculación mental tan precoz como atinada supe que lo mataría… Poco a poco, con mi mirada odiosa, en silencio, sin testigos… Y entonces lo hice, así tal cual te lo estoy contando, con estrategias propias de mujeres creativas, mujeres con madera de líder convertidas en personajes fascinantes y alejadas del reguero de teorías reinante, yo no soy de esas que piensa que el amanecer se encargará de solucionar un problema tan urgente, antes caería en el sueño profundo y eterno que duermen las ruinas.”

Miré a mi amiga noqueada, y como veis le di forma de literatura a su confidencia, el nombre de él prometí no mencionarlo, por respeto y discreción, pues su muerte salió en todos los medios habidos y por haber, pero el de ella es el real, ahora os dejo con vuestras luchas, pues como le dijo Chloé a mi amiga eso es algo muy íntimo y personal, sólo me queda deciros que de entre todos los trucos para no salir en las fotos de una boda, este ha sido el mejor con diferencia. Tomamos nuestras copas tranquilamente, las dos solas en un rincón de la barra y nadie se acercó porque supongo que los presentes sabían que era un claro momento de confidencias entre amigas. No salimos en las fotos nosotras, pero quizá os guste saber que Chloé sí salió, y salió en todas.

sK