viernes, 4 de noviembre de 2016

DULCES ATRACONES

La caja de bombones está vacía ya, ¡ah, queda uno de chocolate blanco!... Estos dulces atracones solitarios con música de fondo me sientan bien. El teléfono ha sonado varias veces por eso a la tercera lo he silenciado, me resulta insoportable y molesto que en estos espacios cuidadosamente escogidos, y con los que pretendo silenciar al resto del mundo, el tono de las llamadas interrumpa el ritmo lento del placer de esta desconexión, aunque suene Hells Bells de ACDC. Desconecto de las actitudes sospechosas de ciertos individuos, de la ignorancia supina que hiere a humanos y mata ilusiones, de las mentiras patológicas escondidas en las falsas apariencias, del horror que supone la falacia generalizada, de las personas con escasa capacidad de análisis o reflexión, de las experiencias que no elegimos pero que son inevitables y determinantes, desconecto como huída, y huyo considerándome valiente al asumir la cobardía innata o heredada, que me hace sentir en primera línea de fuego, aunque lo cierto es que no aspiro ni a ganar ni a perder, pues empiezo a pensar que ambas cosas son lo mismo.

Escuchar es fundamental pero comienzo a sentir repugnancia ante determinadas teorías que son fechorías dichas por malhechores, creo que empiezo a ser fundamentalista en este sentido, me cuesta soportar ciertos sadismos que se dicen escudados en conversaciones o discusiones que no llevan a ninguna parte, como la muerte, ¿acaso nos lleva a algún lugar la muerte?… ¡Muramos pues!, a fin de cuentas es la maldición asumida, que si no se asume transforma al hombre en un sujeto patético e inasumible como ser inteligente de la llamada especie superior, tal vez no nos confundamos, erróneamente definida, sin duda.

Llega el momento del último, el de chocolate blanco y recuerdo mi conversación el otro día con ciertos miembros de la familia, mi hermana se ha separado de su marido y los más mayores ya sentenciaron el desenlace el mismo día del enlace matrimonial, ¿es que todavía pueden creer que el hecho de no llevar nada prestado ni azul puede significar la inevitable mala suerte de la relación de pareja?, a ver, es mucho más sencillo, si no te casas enamorada ninguna prenda prestada ni azul te salvará del trance… Mmmm… Chocolate… Aunque más trance puede ser la boda que la separación evidentemente, y ahora sí que se acabaron los bombones, ¡todos, absolutamente todos!... Y precisamente ahora, sin chocolate aunque sí con su ligero sabor en mi boca, llega a mi cabeza lo último de lo último, algo que está de rabiosa actualidad en mi vida, el cúmulo de personas desechadas y apartadas con nocturnidad, premeditación y alevosía, visto lo visto y sin querer saber  lo que podría quedar por ver con ellas. Mi círculo se cierra y los pocos que hay en él, saben que me encantan las flores y el chocolate, ¿no es fantástico?...

sK

                                                             

9 comentarios:

  1. Disfruta de los bombones y de la música, la gente que vaya pasando.
    ;)
    Besos.

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    1. Sí, eso es lo que haré ;)

      Besos, Alfred.

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  2. Pues a mí la muerte me parece algo que lo soluciona todo... rencillas familiares, desengaños, frustraciones, etc... a ver, no digo que la busque pero te imaginas como sería todo si no muriéramos... incluso sin envejecer.... sería insoportable.

    Bueno, si hay otra vida y nos vemos te invito a una cerveza, pero como hables mucho me escaparé.... avisada estás.

    Besos.

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    1. Estoy contigo en todo, en las ventajas de la muerte y en los inconvenientes de no morir, en la duda de si hay otra vida y en lo de la cerveza, incluso prometo solemnemente esforzarme, para que no te escapes ;)

      Besos.

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  3. jajajaja, me mola cómo cocinas el texto agridulce. Es un comentario culinario, vale, pero la entrada también tiene su punto. Ha molado mucho!

    Los grandes círculos, no por serlo son mejores. Tienen demasiada gente para mi gusto.

    Un besito, Sofya! :-)

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    1. Sí, parece que la calidad se encuentra más en los pequeños círculos que en los grandes. Gracias por tus palabras.

      Besos Sbm :)

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  4. Es relevante lo que dices y además es cierto que cada día desinsaculamos uno del saco de la vida hasta que al igual que los bombones se nos agotan; en ese recorrido a veces recodificamos nuestro club de personas toleradas y transitamos
    hacia una tal vez incomunicación deseada; a pesar de ello al final es posible que esas amistades descartadas nos recuerden con flores.

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  5. Que necesarios son,siempre,esos bombones....

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