viernes, 28 de octubre de 2016

UNA DIVINA COMEDIA DE MOTEL DE CARRETERA

Ella miraba a su alrededor con gesto de incomprensión total y absoluta, muy exaltada le miró retándole:

-  Siempre has sentido fascinación por esta basura ¿verdad?, ¡por eso me traes a este maldito motel de carretera, como si fuera una jodida furcia! 
- Tranquilízate, lo de hoy no es más que una de mis fantasías, un desenfreno total de razonamiento pobre, es sólo eso.

Ella le miraba perpleja…

Esto no son más que los pormenores de ser la otra.
¡No digas eso!, sólo deseo que disfrutemos juntos.
¡Me importa una puñetera mierda tu fantasía!

Él se aproximó, la abrazó fuertemente y besando su cuello le susurró:

Yo te daría mi vida entera, eres una mujer fascinante, tu locura es sexi, me descentro con tu sola presencia, mis antiguas angustias han desaparecido desde que te conozco, mi dolor, mi caos, mis miedos…

Ella se apartó más tranquila, le miró con aire relajado que no convencido y añadió:

Estoy cansada de mi trabajo, la facultad está llena de carcas elitistas que interfieren en mis labores docentes, y cuando te conocí estaba predispuesta al amor, pero ya ha pasado casi un año y ser tu amante me está confundiendo, no sé si estoy siendo responsable, ni consecuente, no sé si es una ficción o es realidad, no sé si follas con mi ego o si lo haces con mi yo herido…
¡Yo no te follo, yo te hago el amor!, ¿todavía no te has dado cuenta?, ¡quisiera salir es este infierno, pero no sé cómo hacerlo!...
¡Pues ahí te quedas en tu particular infierno Dante, en tu vorágine tormentosa, con tu divina comedia de motel de carretera!...
¡Por favor Laura, siento un miedo atroz a esta soledad, contigo y tu compañía mi vida tiene sentido!
-  Ese es el problema, que tú buscas compañía porque te sientes solo, yo busco algo más, busco un compañero con el que aprender y crecer, que sepa follarme y sepa hacerme el amor de tal modo que yo pueda diferenciar perfectamente cuando es sexo puro o cuando el acto está contaminado por las emociones…Yo sólo quiero eso… Y es una idea bastante noble, ¿no te parece?...

Al salir de la habitación y tras un portazo descolgó un cuadro que había en la pared al lado de la puerta. Fuera, los ruidos de la calle le parecieron estar cortados a cuchillo, entonces pensó en cuánta maldad hay en la inconsciencia de los sentimientos y las emociones. Y en su soledad, se sintió malvado e inconsciente.

sK
                                             
                                                        


                                                       


                                                 


                                                   


                                                          

viernes, 21 de octubre de 2016

LETANÍA DE LLUVIA

La lluvia siempre acompaña, con ella mis pensamientos se oscurecen y así  logro profundizar. Cuando te conviertes en una más y sólo logras sobrevivir desde la superficialidad que mandan esos putos cánones erróneos que hacen llamar cultura, momentos como los días lluviosos son un lujo no merecido que precisamente por no merecer, me esfuerzo en aprovechar al máximo. Es como una fiesta a la que acudo yo sola y en la que celebro por todo lo alto mi soledad, mis pajas, mis enajenaciones mentales y mis dudas acerca de si es mejor vivir o más saludable dejar de hacerlo. Una fiesta en la que el Ron actúa como depurativo y aclara mis ideas contribuyendo a acelerar mi latido que tanto deseo últimamente poner al límite. No sé si es aburrimiento, cansancio, desidia o biología, sí, a veces pienso que mi genética tiene un punto negro en forma de cromosoma suicida, pero como no pienso pagar para saberlo, sigo dando vueltas de tuerca a todo este despropósito que lejos de mejorar empeora, que lejos de tranquilizar altera, y que lejos de acercarme a la vida me aproxima a su antagonista desde la dejación más absoluta, pero es que además, lejos de preocuparme me atrae hacia él con un retorcido y extraño cortejo empapado de lluvia, de fluidos sucios de olor a rancio y de un frío indeterminado como el de la guadaña.

Los días no pasan igual cuando son lluviosos y grises, ¡en absoluto!, en estos días y si son varios seguidos, siento la mejora de mi función inmune, se estimula la producción de mi reserva cognitiva y mis pensamientos oscurecidos  me llevan allí. Veo la escena nítida y clara como en un fotograma de calidad inmejorable, un trago de alcohol y un nuevo porro de hierba favorecen ese momento en mi cerebro ocupado sin remedio ya en oscuros menesteres. De todas las experiencias posibles y proclives esta promete ser reveladora, dudo que un buen polvo pueda sacarle ventaja, a ambos les llaman tocar el cielo pero la verdad es que cuando en tu cielo solo hay nubes, estrellas, tormentas o aviones pilotados por psicópatas, ni la muerte ni un clímax de lujo alcanzarían a llevarme a él, todo lo más podría tocar alguna nube con las manos mientras mis brazos yacen enredados en los barrotes de forja del cabecero, y un hombre con soberana destreza me cabalga ágil, hábil y grácil, pero poco más, ¡joder, todo el mundo sabe que las nubes son como los destinos, se nos escapan de las manos!.

Ahora suena el móvil, justo ahora y es él, justo él, la última persona en  el mundo con la que me gustaría hablar, justo esa persona. De toda esta injusticia momentánea extraigo la rápida conclusión de que no obtendrá respuesta, es justo lo que merece y es justo lo que deseo hacer. Sin embargo algo se ha disparado dentro de mí, la rabia contenida, la decepción más cruel de los tiempos, el asco y la náusea de Jean-Paul Sartre y la mía, y en el vacío interno, el eco de mi  voz ahogada por la ira me hace salir corriendo hacia la habitación, me quito el pijama, cojo mis vaqueros rotos, me pongo la camiseta de Motörhead, me suelto la coleta, alboroto mi melena peinándola con mis manos y ante el espejo la primera vez de todo, del sexo, de los sucedáneos amorosos, de las pérdidas y de las ganancias… Trato de imaginar cómo debe ser la primera vez ante un diagnóstico de cáncer cuando te encuentras en la jodida sala de espera de oncología esperando el turno para tu primera dosis de veneno, y ves a veteranos que han perdido ya el cabello, el peso y sus masas musculares, los ves y te ves en ellos, ¿cómo debe ser eso?... Me miro en el espejo asqueada por las sensaciones que la llamada ha provocado en mí, salgo del aseo, cojo las llaves del coche, dejo las de casa y tras un portazo estremecedor bajo las escaleras de dos en dos, presa de una locura por esas primeras veces malas, terroríficas, dolorosas y crueles. Lloro, ya he explotado, una catarata emocional invasora hace su acto de presencia, me siento ante el volante y recapacito. Por lo menos que no se note, no por ahora, luego cogeré la autopista y allí veré el momento oportuno, pero ahora por la ciudad despacio, que no se note, que nadie lo note porque me voy, quiero irme y hacerlo a mi manera en homenaje al senequismo y a todas las primeras veces erróneas y fatídicas de todos los seres que habitan la Tierra, y de mi principalmente.

Frontal y contra un muro, estrepitosa la chapa se hará añicos contra la piedra y el cemento, no tendré tiempo de reaccionar, superaré la barrera del dolor pero el impacto partirá mi alma antes que mi cuerpo, reventará mis ideas suicidas antes que mi cráneo y mi soledad seguirá intacta en ese momento y más presente que en todo el tiempo que ha durado mi existencia. Me vaciaré de sangre y de mi pesar ensangrentado, me helaré por dentro y amorataré por fuera. Será perfecto, nítido y claro como en un fotograma de calidad inmejorable… Será otra primera vez que sin embargo resultará ser la última, sólo fallan dos detalles, es de día y ya no llueve, si no hubiera sonado el teléfono, si no me hubiera molestado,  habría esperado hasta la noche, sobre todo por si de nuevo cae la lluvia. Escucho a Black Sabbath, y subo el volumen aunque en breve soy consciente de que dejará de sonar.

sK

                                                      


viernes, 14 de octubre de 2016

DIARIO PARA UN DESTIERRO: Dulzura e inteligencia

El objetivo es siempre conseguir lo que me propongo con dulzura e inteligencia. A veces surge y lo hago contenta, otras se tercia y estoy alegre aunque generalmente, más bien casi siempre, lo hago triste. Como princesa sería terrible, como hada no lo dudo, sería muy mala, mi gesto es más el de un gladiador con cierta actitud perturbadora. Bajo ningún concepto me convertiría en una de esas geishas de occidente, a las que sus maridos asignan un papel de lubricante social, no me gustaría que me confesaran que soy un parto mental, es decir, una de esas hijas meticulosamente planificadas, pudiendo ser deseada, preferiría ser en ese caso un aborto sobreviviente o un cisne negro, mensajero del mismo diablo.

Soy lo que soy, ¿un error doloroso, un atrevimiento sucio, una mente de piedra? , incluso según me ha dicho algún chalado, una mujer de considerable coraje intelectual.

Pero estoy aquí, esperando al mañana que no al futuro, entreteniéndome con dibujos imposibles, intentando dibujar mi alma antes de venderla al mejor postor, y  mientras, disfruto fumando en los servicios bajo la mirada acusatoria de alguna vieja desdentada con incontinencia , o envolviendo  regalos en papel de estraza y disfrutando de las reacciones de los pocos privilegiados que los reciben, en ocasiones arrancando mis rosas favoritas, las de color blanco para pincharme con sus espinas y así sentir más intensos mis dolores… Porque no hay dolor, sino dolores.

Y sé que todo esto es un tema de obediencia a mí misma,  un asunto de docilidad de mi yo con mi ser, es sólo eso y que en principio me gusta conseguir lo que me propongo con dulzura e inteligencia. Pero sólo en principio.

sK

                                                       

viernes, 7 de octubre de 2016

# 24

Me canso…

De las rutinas malditas y maltrechas.
De las hipótesis sobre tu vida, la de ellos o la mía.
De no saber actuar ante actos reales.
De dormir inquieta y por el cansancio no poder soñar despierta, que es cuando más me apasiono.
De las renuncias continuas y de las discontinuas por igual.
De la falta de criterio ajeno pues del mío sobrado estoy ya derrotada.
De las exigencias de las parejas y de las imposiciones de los hijos.
De los propios deseos y de los ajenos aún más.
De que entrar o salir del armario siempre signifique hacer preguntas.
Del miedo al compromiso, al dolor, al vecino de enfrente o a uno mismo.
De aceptar responsabilidades cuando no se da la talla.
Del apego sin empatía, que es sucio y dependiente.
De los dobles sentidos del sinsentido aparente y del real que nos venden.
De la vida íntima porque trasciende de la propia vida personal y eso me asusta.
Del ego porque no podemos librarnos de su embrujo.
De mantener nuestras ficciones pese a todo y para nada.
De la belleza de la verdad que se traduce en tormento.
De apuntalar mis construcciones mentales por un lado y que se desmoronen por otro.
De trabajar con mi memoria y por ello a ratos desearle un alzheimer prematuro a mis neuronas.
De desaparecer en combate cuando sabes que luego hay represalias.
De la falta de capacidad para la convivencia en general y en concreto.


Vivir cansa, es demoledor y me han dicho que el secreto está en ser uno mismo, que así el cansancio se aplaca y se disimula mejor… También me dijeron que cuando morimos nos convertimos en otro, quedé muy intrigada con esta suposición, igual que ocurre ante el misterio que puede encerrar un libro antiguo.

Convertirnos en otro, con lo deformes que ya somos...¡Qué intriga!.

sK

                                                                    



sábado, 1 de octubre de 2016

EXPRIMIRTE

Del verbo exprimir, extraer tus jugos mentales y tu sustancia emocional, apretándote contra mí, reduciéndote contra la pared, presionando nuestros cuerpos, retozando y retorciéndote de mil formas o posturas, aprovecharte al máximo, exprimirte mientras duermes y despierto mientras sueñas, exprimir cada recoveco de tu mente y succionarte hasta la saciedad, más no saciarme, ni tan siquiera contemplar la posibilidad.Todo para obtener tu mayor aprovechamiento y además disfrutar de la sádica y obscena sensación de que me puedo aprovechar. 

Lucrarme del amplio abanico de tus posibilidades, de tu inteligencia incisiva, de tus emociones ocultas, de tus pensamientos oscuros y tus reflexiones elaboradas, de tu sentir inusitado y auténtico. Además, esforzarme para que tú también te puedas lucrar de mi avaricia emocional.

Abrir tu cerebro en dos con una sierra circular y que broten círculos rojos de tu sangre rubí en el aire, y que te duela vibrando ambos, y precisamente por vibrar juntos que me duela a mí también, separar tus hemisferios y contemplar su asimetría, tocar sus desniveles, meter mis dedos entre ellos, hurgar repetidamente en sus cavidades y jugar con tu cognición de alto nivel, con tu manera peculiar de ver la realidad, palpar tus dos mentes conectadas y tocar el cable de las fibras nerviosas que las unen, y ponerte nervioso alterándome yo, tocarte en lo más profundo en una complicada tarea de conciliación de tus polaridades, dignas de fascinación, después, con mis manos amasar lentamente tu hemisferio izquierdo en un intento de poder captar cómo son realmente tus análisis paso a paso, y el derecho, para apretujar el cómo sintetizas las informaciones que te llegan, poder oler las aguas de tu río mental que fluye en esas dos direcciones  a la vez y que hace fluir tu sentir y tu sensibilidad. Con tu pensamiento vertical exprimirte de pie, y con el horizontal hacerlo acostados, con el carácter secuencial del hemisferio izquierdo exprimirte con secuencias de pequeños y entrecortados placeres desconocidos, y con el carácter múltiple del derecho, hacerlo con múltiples y potentes sacudidas conocidas ya. 

Después cerrarte con cariño, coser tu cerebro con amor y tejerlo muy despacio, completarte de nuevo, jugar a completarnos mientras cuidadosa limpio tu sangre para volver a ver tus ojos, y al conectarme con tu mirada, arrepentirme de abrirte de nuevo para ahondar esta vez en tu corazón, conformarme con que los ojos son el espejo del alma, y mirarte y poder verla, aunque escrito en ella haya un cartel de prohibido tocar.

Exprimirte… Del verbo exprimir, agotarte con pasión, abusar de ti con una falsa piedad y explotarte en mi propio beneficio, más no sólo por mi placer, retarte a que nos beneficiemos juntos de ese algo diferente, exprimir tu elíxir espiritual y si se dice del fin que es el que justifica los medios, que de paso nos sirva de escusa inexcusable para continuar.

Y en el silencio, de la ausencia de palabras, de ruidos o voces, sentir las gotas apuradas de tu fruto exprimido y al exprimirte latir y temblorosa por el cansancio dormirme, caer rendida y poder soñar… Y en mis sueños exprimirte, exprimirte aún más, y desde ellos llegar a tu alma, rozarla, tal vez besarla y acariciarla, aunque tú me la prohíbas tocar.

sK