jueves, 22 de septiembre de 2016

LA CHICA "RARA"

Antes de conocerla había que prepararse para ello, era un ser insólito que a ratos lucía impecable un atisbo de inocencia encantador, sin embargo, el resto del tiempo como el de toda la historia mundial giraba en torno a propósitos vacíos e ideas o transformaciones desoladoras.

Fingía orgasmos cuando el hombre le cansaba, fingía alegría cuando se sentía descolocada o fuera de su microclima, que era la tristeza, fingía ser consciente de sus actos cuando todos sus esfuerzos y empeños giraban en torno a alimentar su inconsciencia. Fingía como mecanismo de defensa porque estaba harta de que la llamaran “rara”, porque en las noches de luna llena paseaba sola por la playa, y en las noches estrelladas lloraba fugaz contemplando las luces lejanas de la ciudad hasta verlas borrosas o difuminadas, entonces, forzaba la vista jugando a distorsionarlas y así se distorsionaba ella, llorando porque era “rara” y manipulaba las horas con el auto-engaño, y la verdad con una peligrosa, arriesgada y cuidada puesta en escena.

Era tan “rara” que tenía un diario frío, negro y profundo:

“Cuando no pueden catalogarte o ponerte una etiqueta te llaman “rara”, eso no es malo ni tampoco negativo, te da un toque de distinción aunque a ratos te sientas profundamente triste, pero en el fondo es fantástica la sensación de estar siempre a un tris de cruzar el silencio, donde todo se vuelve frío, negro y profundo, siempre a un tris, y eso te da un toque de distinción”

sK

                                                      

jueves, 15 de septiembre de 2016

DIARIO PARA UN DESTIERRO: Memorándum

Hoy me apetece este ponche con hielo y además hacer un memorándum, porque será por el alcohol ya ingerido o tal vez no, que veo una complejidad inagotable para comprender el tiempo y la temporalidad, es difícil pues en cada átomo de presente subsisten sustratos de temporalidades ya pasadas, esto lo complica todo, se complica tanto…

El primero fue Daniel, yo tenía 13 años igual que él, me robó mi primer beso inocente y por ello sin lengua bajo un pino carrasco, tímido y precavido me dijo:”Me gustas mucho”. Lo que más recuerdo de la escena es cómo se agitaban las ramas de los árboles por la brisa, y a lo lejos el valle con la rural imagen del pueblo. Ese mismo año, Mario me robó otro beso en los labios justo al salir de clase, mi padre me esperaba en el coche pero no lo vio, menos mal que los adultos tienen sus problemas y no siempre están pendientes de la prole. Sí, así fue con ambos, supongo que el ir a un colegio de monjas hace mella, a veces lo pensé, ¿porqué no me lanzaba yo y me los tenían que robar?...Conforme crecí supe que no era por la disciplina religiosa con la que nunca comulgué por cierto, sino que en el fondo siempre he sido hostil, ruda y desconfiada con el género masculino y un poco más con el mío, que por algo me es propio, lo que sí es cierto es que sin duda ese fue mi año, dos besos robados, ¡estaba rompedora sin duda!...Ya en el instituto con los 16 Iñigo algo mayor que yo y de Madrid, estuvo por unos meses mandándome cartas románticas de macarra, fardón y gracioso que aún conservo, y de vez en cuando me visitaba soportando los duros trayectos en autobús desde la capital, escuchando a los Reyes del metal, con unos auriculares estrambóticos, que por cierto, me daban vergüenza ajena.

Aquello no prosperó, como de costumbre, ¿por qué iba a hacerlo con toda una vida por delante?...A los 18 Alberto me sedujo desde la sabiduría de los 23, es decir, desde la ingenuidad más absoluta y a las pruebas me remito, el pobre perturbado me pidió matrimonio mientras yo reía a carcajadas feroces, y al ver las lágrimas empañando sus ojos pude comprender que él tampoco era el chico. Le siguió Ignacio con el que batí mi récord hasta los 19, duré casi cinco años, al haber finalizado nuestras carreras me propuso convivencia y entonces huí sin mirar atrás…¡Vaya, pues sí que hace efecto el ponche!, ahora que lo pienso si nunca miré atrás, ¿Por qué lo estoy haciendo justo en este preciso instante de mi vida?...En fin…

Ya con 24 le tocó el turno a Jero, vale Jerónimo, pero tenía un grupo de música y vestía más en diminutivo, recuerdos increíbles de noches de conciertos por la paz que acababan a hostia limpia, con él duré lo indecible pero me aburrí mucho más… Después vino Fernando, un campeón que sin embargo no llegó a la meta, obviamente hablo de mí meta. Josué que resultó ser un pusilánime, Lucas que me encantó y no sé porqué dejó de encantarme, Pablo que ya desde la veteranía me llegó a asquear porque su vida era el mundo de las adicciones perpetuas… Luego vino Claudio con cuya mujer me llevaba estupendamente, tanto que ella lo descubrió todo y me propuso una infidelidad lésbica, ¡fue divertido! Raquel no quería que el affaire fuese descubierto para devolvérsela silenciosa y sibilina, fue tan sensual,  y mis orgasmos con ella he de confesar que de calidad muy superior, además me dijo: “ me excita tanto la sola idea de oler las páginas de tu libro y tenerte entre mis sábanas”, acostumbrada como estaba a tórridas peticiones para oler mis bragas, la verdad, no había color… Carlos que gritaba demasiado durante el sexo y en las reuniones de comunidad notaba las miradas furtivas de ciertos vecinos por los escándalos nocturnos de nuestras ardientes sesiones. 

¡Y bueno!, que como decía al principio, todo se complica  y se complica tanto… Es como jugar a desmontar la felicidad montándote en el carro de la vida sin apreciar lo asombrosa que es ésta, cuando sabes sobradamente que las jodidas ruedas del carro son cuadradas…

Es un “¿qué más quieres?” en toda regla y en plan grito desgarrado, tan desgarrado como tu propia existencia.

sK

                                                    


jueves, 8 de septiembre de 2016

# 23

Desde esta isla en el fin del  mundo y cuando no tengo nada que decir, ni biografía que escribir porque mi vida no tiene historias que contar, desde este punto sin retorno, de destrucción inverosímil y en el que jamás hubiera podido imaginarme, ¿me pides que te cante algo?... ¿Es eso lo que me estás pidiendo?...

Yo te canto aunque mi voz está ahogada, te canto aunque este silencio oscuro, frío e insondable es más bello, yo te canto aunque esté profundamente triste…Y te canto porque así puedo salirme de mí misma.

El hecho de haberme convertido en una mujer escindida tiene sobrecogedoras ventajas, ¿no te parece?...

sK

                                                          

jueves, 1 de septiembre de 2016

DE TODAS ESTAS MIERDAS BAJO EL SAUCE

Un violento despertar bajo el sauce, y sin movimientos bruscos una sensación de derrota… Aunque siempre aguardando lo inesperado nunca cesa en mí el brillo lejano de una posibilidad latente. Y ahora no sé porqué, una respuesta enigmática, volátil, emocional e inestable, acude precipitada al compás desmedido que llenará este vacío aparentemente débil.

Quiero pensar en una transición del desorden al orden, quiero moderarme en esta hartura que me ata, quiero que mi corazón piense y mi mente sienta para vivir de espaldas a los demás, quiero considerar la naturaleza de estas fuerzas invasoras en mí y que esa consideración por ellas sea justa, aunque sé que en el fondo la deseo cruelmente reaccionaria… Del pesado equipaje que llevo, de mi temperamento y emociones al borde, del fuego interior envilecedor y vulgar que hedonista me lleva hacia mi dulce desastre, de mi ambigüedad y mi vida en suspensión, del coro siniestro de las voces de las diferentes conciencias de mis yoes divididos… De todo esto y de mis miedos, de mis dudas absurdas y de las revelaciones que nunca llegan, de los acontecimientos tumultuosos en mi vida, del poliamor desgastado y de los claroscuros de mi persona, de mi profundo sentido de la justicia y de mi injusta auto-exigencia…

Un violento despertar bajo el sauce, una reflexión interna convertida en caos ordenado, en bálsamo reparador y en opaco lugar de refugio… ¿Acaso la rabia contenida puede conducirte al éxito?...

Y en el fondo lo que ocurre es que de todas estas mierdas no me apetece hablar. Ni aunque estemos bajo el sauce.


sK