sábado, 9 de julio de 2016

# 22

Las historias construyen el mundo y también a nosotros. Sueño cada día con hacer las cosas mejor, porque la vida es ya demasiado corta como para asumir ciertos riesgos, y desde luego, no tengo la menor duda de que incluso en tierra nos hace falta un buen amarre, porque en tierra firme, siempre hay muchos líos, y angustias por nuestros problemas, además, casi siempre con la sensación de estar bajo un sol desértico.

¡No hay nada en su sitio!, a veces siento ganas de vomitar, ¡si buscas la realidad estás en el lugar adecuado!, no existe una fuerza argumental mayor que la vida, más al tratarse de la vida privada de cada uno de los seres humanos que habitamos el Planeta Tierra.

De los enterramientos vikingos en el Caspio no puedo opinar nada, sin embargo, sí permitirme asegurar que si pudiera conocer el mundo entero, sé que al final me seduciría la vida apacible  de un pueblo en la sierra, o tal vez la tranquilidad de uno de pescadores en la costa más serena y silenciosa del Universo…

Y desde allí, a un éxtasis interminable en mi vida, un paso… Sólo a un paso.


sK

                                                             

8 comentarios:

  1. Cuanto peor hagamos las cosas, menos nos añoraran cuando partamos.
    Besos.

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    1. ¡Cierto Alfred! alguno de lo más cercanos se fue y me ocurrió eso ;)

      Besos.

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  2. Sí.
    Un pueblo en la sierra.
    Un buen libro.
    Silencio.
    Y paz.

    Y el mundo que siga girando y los locos con él.

    Besos.

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  3. Aunque el trance sea más terrenal que místico espero que a estas horas hayas dado ese paso decisivo en la vida que te permita alcanzar la experiencia extática deseada, por ejemplo, en ese pueblo costero.

    Del otro paso, el trascendental, a su debido tiempo.

    Mil saludos vitales.

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    1. Poco a poco que ya es mucho.

      Saludos! :)

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  4. Pueblo de montaña y gallinas si puedo elegir. La costa siempre está llena de gente, todo se acaba conociendo y descubriendo, tal vez, como pasa con muchas cosas de la vida, la magia del pueblo de costa, con el paso del tiempo y la gente, acabara desvaneciéndose. Un beso.

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    1. Para gustos los colores y el abanico de posibilidades es variopinto, diverso y colorido desde luego.

      Un beso.

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