domingo, 1 de noviembre de 2015

SILENCIOSO ENTIERRO

De entre todos los vestidos elegí el más sobrio, el más elegante y distinguido, la ocasión lo merecía. Lo acompañé de un mar de lágrimas y de un blanco pañuelo de seda, con mis iniciales grabadas y a modo de parapeto, para que mis ojos no cayeran arrasados por sendas cataratas saladas. Me rodeé de acompañantes bizarros porque me sentía cobarde, debilitada, aturdida y confusa. Nos acompañó un extraño himno comunal, que no logré descifrar y que fue idea del buen samaritano oficial, un amigo de tu familia. Nos acompañó tu sobrino asmático, tu vecino de mirada crítica, tu primo ajado y lleno de historias, tu hermana la batalladora y Lucas el pobre que no indigente… Estábamos todos, la sociedad asfixiada ante la apabullante verdad del sucederá y sin aviso…Todos…Y yo todavía colapsada, deseando que pasara algo maravilloso en mi vida, preguntándome qué era lo que había salido mal, con la duda de que no puede haber futuro sin pasado y además, alguien con una capacidad descomunal, leyó una especie de mensaje de supervivencia…Yo impregnada para siempre…Tú caído en desgracia.

Recuerdo cuando jugabas con la realidad y el absurdo, me seducías y entonces me dejaba llevar porque tú sabías cómo hacerlo, cómo hacerme perder la razón provocando un terremoto necesario… Necesario y catastróficamente bello… Luego me observabas como quién observa la obra ajena y con la profundidad de tu mirada volvías a seducirme y volvíamos a través de ese hilo conductor y de unión profunda para bien o para mal, a provocar otra bella catástrofe de fluidos con un vértigo emocional asombroso e irrepetible… Impregnada para siempre adónde la vida me quiera llevar, pensando en lanzar dardos a un mapa para poner tierra de por medio, reafirmándome en que la mía es otra existencia sin sentido…Y siempre te quejabas de que nadie había ido nunca a despedirse de ti… Un hombre hecho a sí mismo, si pudieras ver la escena que ahora mismo presides.

No puedo explicarlo, no puedo explicarte, son muchas cosas, batallas perdidas, mentiras condenadas, discusiones que no llevaron a ninguna parte porque ya se sabe lo que ocurre cuando discutes con dios, una construcción que se resistía a caer por necesidad de establecerse, algo que se resistía a morir… No puedo explicarte, no puedo nombrar lo innombrable. Destinada a vivir en silencio, deseándote catastróficamente en esta especie de final del mundo en mi propio mundo, en mi particular caos...Y tú, ¿Monstruo o ángel?...

Silencioso entierro con recuerdos distorsionados.Yo buscando aire fresco y unas copas para reconocer en soledad, que se aprende más y mejor cuando pones el corazón en ello…Que se lo digan a tu viuda que cuando la arena  impactó contra la madera de tu ataúd, clavó sus rodillas en el suelo y se desintegró de  amor por ti… ¿Qué locura, verdad?...Y qué silencio, cuánto silencio.

sK

                                                             
                                                              



12 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la parte de la descripción de nos acompaño tú...

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  2. Menudo mes nos espera. Mucha calidad narrativa con un final un tanto peculiar.

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    1. Ya os avisé con publicidad acerca de la temática para este mes :)
      Gracias, Víctor...El final ha sido un intento de reflejar un detalle muy romántico que yo veo en la muerte, y es que cuando alguien muere se lleva sus secretos a la tumba, sin embargo, algunos permanecen en guarda y custodia con personas que se quedan y con las que el fallecido ha compartido esos espacios secretos o prohibidos... Prueba a pensarlo cuando asistas a un funeral, piensa que en la sala hay alguien que ejercerá esa guarda y custodia, tal vez seas tú mismo el guardián de algún secreto compartido con la persona que se ha ido... Es además algo tan humano...

      Abrazo!

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  3. Me gusta el tema de la muerte.
    Me fascina y la temo.
    Es la gran justiciera.
    El que se muere se olvida de todo y la farsa sigue para los que quedan.

    Besos.

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    1. Estamos de acuerdo, Xavi... Es fascinante, y cuando nos vamos, el teatro de la vida sigue con los que de momento se quedan...

      Besos :)

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  4. Si pudiéramos contemplar nuestro propio entierro nos sorprenderíamos.

    Saludo,Jaime

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    1. Estamos de acuerdo, yo además creo que sería algo espectacular.

      Gracias por pasarte y por comentar.
      Un saludo, Jaime.

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  5. Describes condenadamente bien y escribes historias apasionadamente buenas y yo a veces hasta llego a entenderte aunque siempre, siempre resignadamente, te disfruto hasta el punto que me muero por leerte tanto en las historias de vida inconclusa como en las de terminada.

    Irresistible y adictivo mundo el de tus entradas. Infinitas gracias por compartirlas.

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    1. Muchas gracias por tus palabras e infinitas por leerme.

      Un saludo :)

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  6. Rotundo, terribe, me quedo aquì. <Un abrazo.

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    1. Rotundamente te digo que eres bienvenido, aunque terrible parezca :)

      Un abrazo

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