sábado, 28 de noviembre de 2015

UN EXTRAÑO ANTE MI TUMBA

Seguro que busca un lugar silencioso para ensimismarse, tal vez inspirarse en esta atmósfera difusa. Tiene una mirada con cierto halo de sensualidad, aunque alejada de cantos al amor… Seguro que necesita un lugar silencioso en el que poder ver claro el realismo en su vertiente más desafiante… La belleza triste, el viento de la soledad, los vanos esfuerzos, el dolor, la pena y la muerte… Una excelente perspectiva, una imagen magnética, la tristeza de la soledad… Y él parece triste… Parece sentirse muy solo… ¡Vaya, las flores son para mí!... Me encantan estas técnicas de curtido galán… No lo digo con sorna ni con humor negro, pero es cierto que las cosas vienen cuando vienen y que para hacerlas bien hay que sentirse a gusto. Tal vez sea profundamente humano… Algo que nunca encontré cuando mi corazón latía al ritmo descompasado de pasiones vacías… Lo cierto es que algunos asuntos salieron mal, de hecho, no puedo creer que me equivocara tantas veces…

¡Está diciendo algo!...

-      No soy asiduo visitante de los cementerios para buscar paz, aunque es cierto que la dan, he venido exclusivamente para visitarte…

¿Pero, quién es? ...¡Tan capaz de encender brasas en medio de este gélido frío, tan capaz de convertir en intenso este paisaje inerte, tan capaz de por una vez en mi vi..! ... Tan capaz de no hacerme apagar los sentimientos cómo si de una lámpara se tratasen… ¡Quiero gritar muy alto, aunque sea inútil!…

¿Quién eres?, ¡por favor, dime quién eres!
 ………………………………………………………………….
Lo cierto es que no, prefiero no saberlo y que esas bellas flores blancas anónimas, adornen la belleza triste de esta soledad lapidaria… Mejor así, otro fraude más y del shock podría resucitar, cuando esa no es la idea y además nunca creí en la resurrección de los muertos.

(Conste que no es un delirio, yo seré incinerada y esparcida cuidadosamente en el lugar donde transcurrieron mi infancia y mi adolescencia… Un lugar que por cierto, es una belleza en estado puro y lo será para la eternidad, así que nada de desconocidos con flores blancas…)

sK

                                                               



sábado, 21 de noviembre de 2015

EL FUNERAL

Hoy recuerdo como si reviviese de nuevo aquel instante, el funeral del tío Simón… La expresión de aquel gélido rostro no inmutó mi alma, ni su tono amoratado que casi lo cubría como un ligero tul, ni esas presuntuosas coronas rodeándole inevitablemente, ni su olor, ese aroma imperceptible para todos los presentes ocupados en argumentar los casi setenta y cinco años de vida perecedera ya, el aroma del perfume de la mujer de negro con guantes de encaje que para mí todavía husmeaba por la sala… No había nada que pudiera alterar el transcurrir lógico del encuentro ineludible e inoportuno como de costumbre, con mi tío Simón…Tal vez sí había algo susceptible de mención al respecto... ¡El perifollo de la abuela Ifigenia!, era el segundo hijo al que enterraba y yo miraba perpleja la cantidad de maquillaje que mi abuela había decidido gastar para la ocasión… ¡Pobre viuda loca!... Aparecieron en escena los mejores amigos de mis padres, un matrimonio bien avenido de cara a la galería como tantos otros y con una posición social considerable, él fue mi profesor en la facultad de Filosofía y ahora hablaba con mi padre mientras éste ignoraba que su gran amigo Primitivo, además de profesor fue amante de su hija durante un tiempo formidable… La situación me pareció divertida y las miradas de Primitivo también… De momento un trasiego de familiares y conocidos, amigos y saludables surgen como en  cascada. La prima Aurora  psicóloga y profesional de las relaciones sociales, y su marido Fernando  profesional de la informática, ambos infieles cada uno a través de su especialidad, ella con un compañero de su clínica, él a través del cibersexo… Sandra, la prima sola y soltera a la que los hombres han utilizado por mil historias y por sus mil encantos: funcionaria, monitora de Chi kung, desapegada de lo material y de la familia, atlética, mujer tranquila no generadora de conflictos y en el fondo una incomprendida… Alejo, el hermano mayor de Simón y papá, un empresario jubilado  divorciado dos veces y casado tres, las últimas nupcias con una cubana que era la chica que limpiaba su casa y que no sé porqué, pero me parece que le tira los trastos a mi padre, el hermanito pequeño y culto de la loca familia en la que todo y todos tienen su lugar, sin remilgos ni racismos o xenofobias, ¡la tolerancia y la apariencia al poder!

También está la otra hermana de la abuela Ifigenia, Nicasia y su hijo León diagnosticado como maniaco-depresivo y casado además con la hija de unos amigos de sus padres, la cual optó por abandonarlo cuando nació su único hijo y además no volvieron a saber de ella… Menos mal que el chiquillo se crió con los abuelos y por lo menos se ha convertido en un respetable y joven abogado, con el que de tarde en tarde cruzo algunas palabras durante los eventos familiares en los que coincidimos: bautizos, comuniones, bodas y funerales como el de hoy.

Entre la gente veo a mi madre perdida como de costumbre en estas situaciones con su familia política a cuestas, aunque observo que de vez en cuando mira a papa y le sonríe irónica ante las descaradas insinuaciones de la cuñada cubana, y mientras observo este anecdótico detalle, Primitivo se aproxima a mí y me insinúa que podríamos volver a vernos…. Le miro y él sigue ahí, Simón sigue ahí pero ya no está… De repente la hija del tío Gregorio, el otro hermano fallecido,  irrumpe en la sala y se abraza a la abuela Ifigenia que la mira de reojo, porque la prima Alba al parecer, ha cogido unos kilos de más y se ha echado como diez años encima.

Nada era lo que parecía,  lo único cierto e irrevocable era que Simón ya no estaba entre los vivos, el resto era todo un teatro que los presentes nos esforzábamos por mantener, hasta que la mujer de negro con guantes de encaje volviese de nuevo con el firme propósito de llevarse alguno más con ella, seguro que si el tío Simón levantara la cabeza diría: “¿Este rito para quién es, para mí o para vosotros?, ¡ya está bien de cotilleos y planes que en breve me incineran joder!”…Y entre éstas y las otras la levedad del ser, la marcha definitiva de los queridos y de los menos amados, la farsa de la vida y los secretos que animan el alma…Y entre dimes y diretes como por arte de magia, surge el momento en que la soledad hace su acto de presencia y es justo con su presencia, cuando mi ser comienza a interpretar el sentido de tantas cosas… El tío Simón sabía vivir el presente, el ahora… Dejó su pasado atrás, con capítulos cerrados y otros inconclusos que intentó olvidar o por lo menos no recordar, optó por no proyectar, el futuro era incierto y sabía que había algo que ocurriría sin querer, pero eso no dependía de él, lo sabía y así sucedió… Por eso él ya no estaba.

Apareció de repente la hermana de mamá, la tía Floren que se acercó a su cuñado (a papá) y le dio un profundo abrazo con beso incluido… Aunque papá no parece muy afectado sí me ha reconocido que es muy triste despedir a un hermano cuando ya se es mayor,  y además, la idea de la incineración le provoca más tristeza, es como asistir a la desaparición completa e integral de su hermano… Son las cosas de la vida y de la muerte, del ir y del venir, del ser o no ser, del estar o el parecer… La tía Floren  fue a saludar a la abuela Ifigenia, a la que siempre consideró una mujer de gran fortaleza física y emocional, no fue en vano su nombre del griego: “mujer de raza fuerte”, a la abuela por su parte, siempre le gustó la tía Floren por su autodeterminación y carácter abierto incluso desenfadado, a mí también me gusta la tía Floren, pero la abuela Ifigenia no.
 
La prima Aurora y la prima Alba están hablando, Fernando anda ahora con papá y con Primitivo y Carmen la esposa del último se aproxima a mí y me tantea…Todos quieren conocerme un novio, todos quieren que siente la cabeza, pero no necesito eso ahora, de hecho mientras ella me preguntaba decidí que volveré a quedar con su marido, volveré a retozar con él y volveré a hacerle perder la cabeza… Mamá se acerca mientras mis sucios pensamientos me arrastran hacia Primitivo, y  Carmen, su estupenda esposa,  intenta entablar una conversación conmigo, al parecer la sala se estaba cargando y mi madre sugería un paseo exterior, quizá para contemplar detenidamente la fantástica exposición de coronas de la entrada, la explosión de colorido y su diversidad geométrica basada en la cruz (nuestra herencia judeo-cristiana) y en los círculos (nuestra herencia cerebral, pues siempre nuestros pensamientos se mueven como esa figura geométrica y por ello al final perecemos)…Yo mientras, de la mano de la soledad, y el tío Simón, lo mismo de la de su hermano, porque su padre no creo que haya venido a buscarle, probablemente todavía sigan sin hablarse.

Desde fuera podría tratarse de un día más en el que por cierto, no tengo ganas de entrar en el debate del suculento y seguro negocio de la muerte, pero desde luego lo que sí es verdad, es que para estar de paso nos complicamos demasiado la existencia creándonos nuevas necesidades y pasando por alto la simplicidad y la belleza de la vida… Cuando era una niña de mayor quería ser feliz y ahora que ya soy mayor, me conformo con alcanzar un estado de serenidad considerable, que me permita disfrutar de los pequeños momentos de felicidad que se presenten en mi vida, creo que así moriré satisfecha con mi aprendizaje y ¡eso sí, que me rodeen de flores de todos los colores, pero ramos, yo quiero ramos, no quiero cruces ni círculos, ramilletes por doquier!... A ser posible, uno por cada persona que venga a despedirme…Yo quiero flores de todos los colores y tamaños, con aromas imposibles que disimulen el impenetrable perfume de la mujer de negro con guantes de encaje.

sK

                             
                          


























domingo, 15 de noviembre de 2015

EL FORENSE

Su cuerpo presentaba marcas externas y además el forense contaba con algunas más internas, y esas eran tan presentidas como obvias, pura cortesía de la especie y del duro transcurrir de  su propia existencia ya extinta… Había cicatrices profundas y algunas superficiales, y aunque él era empírico y científico, el hecho de ver y tocar con sus propias manos los corazones humanos, le había convertido en un ser dual, completo aunque complejo y contradictorio, pero sobre todo taciturno ante la evidencia de que un corazón sin latido es el final irrevocable de una existencia, y tocarlo en ese estado final, le seguía desarmando pese a los años de experiencia.

En este proceso de abrir cuerpos en canal a lo largo de tanto tiempo, pudo entender que si quieres a alguien debes respetar sus deseos, incluso si te pide que no necesitará en ese momento ninguna simbólica reparación moral en forma de misa o de evento formal… Aunque te diga que quiere que le ayudes a despegar de la tierra al mar para navegar a toda máquina, al límite, y poder  saber de verdad cómo es la misteriosa sensación de no poder sentir nunca más…Y además hacerlo como si tuviera sal en sus venas ya desintegradas y volátiles, como si finalmente la vida tuviese sentido gracias a ese último viaje… Hacerlo como si nada, porque en nada se habrá convertido y ya nada más sucederá con esa persona… Pensaba todas estas cosas con una autosuficiencia casi agresiva, porque él nadaba todos los días entre dos aguas.

Entenderlo no es fácil, menos aún aceptarlo, pero cuando ves y palpas el enigma de los cerebros humanos que ya no pueden pensar, entiendes que lo realmente fácil es amar a los que amamos y  lo tremendamente difícil está por llegar con su partida: “Porque, ¿cómo se ama a alguien que ya no está y que nunca volverá?”...

De todos los dolores este podría ser el más profundo y abismal, en nuestras manos temblorosas ante la pérdida está el poder de no convertirlo en sufrimiento futuro… En ese momento, sólo podemos permitirnos llorar la impotencia y acompañar al que parte en sus últimos deseos, si tuvo tiempo de expresarlos, aunque con la extraña sensación de que ya no está… Tímidamente un atisbo consolador que ilumina triste esas horas oscuras, y es creer que merece la pena nuestro final, y es ver en él la recompensa tras el duro trabajo de existir para bien o para mal, aunque tal vez lo hayamos hecho más mal que bien.

Ver la juventud de la chica le hizo entristecer aún más, y entendió que adoraba su trabajo, porque cuando morimos nos sentimos muy solos aunque nos acompañen… Y este momento decisivo en el que él tenía que averiguar los motivos de su marcha, eran especiales y definitivos para escuchar a su cuerpo y para examinar sus órganos en busca de un diagnóstico final, pues ella ya no podía pronunciarse… El simbolismo de la situación era como un universo particular y fascinante que engrandecía ese silencio juntos. Afuera, todos esperaban un veredicto, un porqué de ese fallecimiento, una lógica ilógica, real e irreal aunque sobre todo injusta a todas luces… Pero tan injusta es la muerte como lo es la vida, en su carrera había llegado a la conclusión de que lo justo es un espejismo, de que las existencias son desiertos y de que tal vez su misterio puede convertir nuestra muerte en un oasis… ¡Quién sabe!... ¿Quién quiere saberlo?... ¿Quién lo necesita saber?...

En su soledad con los muertos apreciaba mejor tantas cosas…. Sin aditivos, sin escándalos, sin flechas envenenadas… Un cuento triste, de derrotas y de muertes, en el que cada día había nuevos protagonistas, y del que él ya había extraído hace mucho tiempo sabias enseñanzas.

sK

                                                            




sábado, 7 de noviembre de 2015

# 14

Ilumíname como un rayo de sol con el toque de la muerte, reordéname hosco y feroz, no temas porque estoy preparado.

El suicidio no soluciona algo que es pasajero, sin embargo hay infiernos tan difíciles de atravesar que no tienen fin, ni en el tiempo ni para nuestras mentes.

Y no está bien juzgar al suicida por ello, ni intentar vivir en días de nadie, ¡valiente y descabellada osadía!, tampoco etiquetarlo con enfermedades mentales, vivimos en una sociedad enferma y todos actuamos de manera patológica, hay tantos patrones de actuaciones humanas malsanas en la generalidad y en la denominada “normalidad”, que no acabaríamos en mucho tiempo si nos planteásemos ahora mismo empezar a enumerarlos… Hay miles, millones de ellos…Nuestro llamado Planeta Tierra es un territorio endémico en su totalidad de un modo u otro, pero sobre todo, por las enfermizas acciones de sus habitantes de la especie denominada humana.

Séneca habló del derecho a elegir la propia muerte y Calderón de la Barca decía que la vida es sueño… Y yo me pregunto, ¿Por qué no soñar con la muerte, cuando es la propia vida la que nos lleva al caos, y la propia cultura que debería equilibrarnos, nos desestabiliza aún más?

Sólo respeto, sólo eso… Y el que decida elegir inyectar en su vena yugular cemento para provocarse una embolia letal, es libre y lo mismo, lo será aún más… Que nadie se lleve a engaño, el hombre tiende a la supervivencia del mismo modo que a su autodestrucción.

(A veces surgen charlas o discusiones en grupo que me remueven mucho, no me gusta que hablen de los suicidas como de enajenados mentales o cobardes, es tan simple como que hay personas que no pueden vivir en este jodido sinsentido que es la vida. Y no es una loa al suicidio, es una loa al respeto hacia la diferencia de criterios, de ideas, de juicios, de visiones de la vida y por supuesto de la muerte, pero sobre todo hablo del respeto a la libertad de elección, pues en el fondo nuestra vida es nuestra, y los que se quedan ya tienen las suyas propias, y si no es así, que se busquen una y que por supuesto, hagan con ella lo que quieran o lo que necesiten hacer, tal y como hacen aquellos que deciden elegir su propia muerte)

sK

                                                          



domingo, 1 de noviembre de 2015

SILENCIOSO ENTIERRO

De entre todos los vestidos elegí el más sobrio, el más elegante y distinguido, la ocasión lo merecía. Lo acompañé de un mar de lágrimas y de un blanco pañuelo de seda, con mis iniciales grabadas y a modo de parapeto, para que mis ojos no cayeran arrasados por sendas cataratas saladas. Me rodeé de acompañantes bizarros porque me sentía cobarde, debilitada, aturdida y confusa. Nos acompañó un extraño himno comunal, que no logré descifrar y que fue idea del buen samaritano oficial, un amigo de tu familia. Nos acompañó tu sobrino asmático, tu vecino de mirada crítica, tu primo ajado y lleno de historias, tu hermana la batalladora y Lucas el pobre que no indigente… Estábamos todos, la sociedad asfixiada ante la apabullante verdad del sucederá y sin aviso…Todos…Y yo todavía colapsada, deseando que pasara algo maravilloso en mi vida, preguntándome qué era lo que había salido mal, con la duda de que no puede haber futuro sin pasado y además, alguien con una capacidad descomunal, leyó una especie de mensaje de supervivencia…Yo impregnada para siempre…Tú caído en desgracia.

Recuerdo cuando jugabas con la realidad y el absurdo, me seducías y entonces me dejaba llevar porque tú sabías cómo hacerlo, cómo hacerme perder la razón provocando un terremoto necesario… Necesario y catastróficamente bello… Luego me observabas como quién observa la obra ajena y con la profundidad de tu mirada volvías a seducirme y volvíamos a través de ese hilo conductor y de unión profunda para bien o para mal, a provocar otra bella catástrofe de fluidos con un vértigo emocional asombroso e irrepetible… Impregnada para siempre adónde la vida me quiera llevar, pensando en lanzar dardos a un mapa para poner tierra de por medio, reafirmándome en que la mía es otra existencia sin sentido…Y siempre te quejabas de que nadie había ido nunca a despedirse de ti… Un hombre hecho a sí mismo, si pudieras ver la escena que ahora mismo presides.

No puedo explicarlo, no puedo explicarte, son muchas cosas, batallas perdidas, mentiras condenadas, discusiones que no llevaron a ninguna parte porque ya se sabe lo que ocurre cuando discutes con dios, una construcción que se resistía a caer por necesidad de establecerse, algo que se resistía a morir… No puedo explicarte, no puedo nombrar lo innombrable. Destinada a vivir en silencio, deseándote catastróficamente en esta especie de final del mundo en mi propio mundo, en mi particular caos...Y tú, ¿Monstruo o ángel?...

Silencioso entierro con recuerdos distorsionados.Yo buscando aire fresco y unas copas para reconocer en soledad, que se aprende más y mejor cuando pones el corazón en ello…Que se lo digan a tu viuda que cuando la arena  impactó contra la madera de tu ataúd, clavó sus rodillas en el suelo y se desintegró de  amor por ti… ¿Qué locura, verdad?...Y qué silencio, cuánto silencio.

sK