martes, 27 de octubre de 2015

REMINISCENCIAS

Le conocí una noche en tierras del sur, tenía devoción por el flamenco, decía que le envolvía… Como estigma, una mala reputación fraguada años atrás con alevosía y nocturnidad, como virtud, una desfachatez inoportuna que por ser justa merecía todos los respetos… Mientras cantaba lo veía a través de mi cámara y pude comprobar que el objetivo ayuda a mirar…

Mi mirada se tornó hipnótica cuando ese hombre, ya mayor, recreaba sus buenos recuerdos cantando, revelaba sutilmente los destinos de los allí presentes con ese sentimiento… Nuestras almas se convirtieron misteriosamente en errantes, sé que absolutamente todas ellas, llegaron a desear no establecerse jamás, levitando en un estrato de emociones digno de un mundo aparte… Flamenco al aire libre y en la plazuela farolillos de colores, una noche de verano con olor a especias en la cálida brisa, una mezcla perfecta de historias para cerrar el círculo de los tópicos… Ninguna mentira miserable y una visceral oportunidad, casi sensual para sincerarse con uno mismo, un placer de esos que torturan lentamente.

Y es con el regreso a la rutina, cuando eres consciente de que no volverás a sentirte así en mucho tiempo…Tal vez nunca, probablemente jamás, entonces, te sitúas de nuevo en tu posición, en ese abismo del autoengaño que es la vida, y de tarde en tarde, recuerdas que por una vez lo hiciste, y además lo hiciste bien. 

sK 


                                                               


8 comentarios:

  1. Que no se te olvide nunca esa noche.
    Escribe sobre ella.
    Guárdala en el mejor sitio de tu memoria.

    Besos.

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  2. Lo bueno que te ha pasado en la vida debes recordarlo siempre, no dejes que el olvido te prive de este placer....

    Un saludo.

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    1. Además,recordar lo bonito hace llevaderos los momentos más tristes.

      Un saludo Guillermo.

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  3. Tan vívidamente como describes el lance, mas que reminiscencias, parece una clara evocación de un momento de trance revivido siempre, pero de tarde en tarde, con deseo festivo.
    ¡A disfrutarlo!.

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