domingo, 11 de octubre de 2015

OLVIDARLO TODO ES DE LOCOS, ¿O NO?

Todo se olvida al morir… La infancia mitificada, nuestro archienemigo excelente llamado autoengaño, nuestros lavados de imagen y nuestros adornos excesivos  del ego, nuestra tierra y sus versos, nuestro sentimiento de vacío y él mismo, la ignorancia devastadora del mundo, nuestro patito de goma en la bañera… Incluso nuestros amores más intensos y profundos.

Todo se olvida con la muerte porque es el único modo de poder olvidar aquello que se queda incrustado en los recovecos del alma, o camuflado en los pliegues de nuestros hemisferios cerebrales, incluso lo que obstruye las válvulas de nuestros corazones, o lo que nuestras retinas tienen impreso a modo de lánguidos fotogramas. Ha de ser así porque nos cuesta entender el poder sanador del dolor tras nuestras pérdidas, porque estamos obsesionados con nuestros triunfos y éxitos, porque pretendemos detener el viento con nuestras propias manos, ¡y no se puede!... No se puede…

Todo se olvida al morir, esa burbuja psíquica cae y se derrumba, la locura nos tiende sus brazos, porque es de locos olvidarlo todo, ¿o no?... Romper el molde que en vida nos mantiene a raya aunque rayados cuando constantemente sentimos que algo no está permitido… ¡Maldito juego de espías!... Entonces todo se rompe como un jarrón de la dinastía Ming, todo se destruye en átomos de amnesia, todo se olvida… Nada permanece, nada somos y en nada nos convertimos… Ese es el sincrodestino, la nada, así cambiamos la onda y nos permitimos  un  peculiar  descanso definitivo… Morir batiéndose en duelo, ¡qué absurdo, qué ironía tan grande, que hastío y agotamiento integrales!...

Del mito de la vida a la razón de la muerte, una edición especial de los presocráticos de mensaje intenso, aunque posiblemente acabe siendo una reproducción corta y tal vez malograda…Un bardo tibetano que con suerte vendrá cuando duermas y con menos ventura cuando estés empezando a despertar.

Todo se olvida con la muerte, todo, absolutamente todo, y llegado ese momento, no hay intemperie esquiva que valga.

(Cuando alguien cercano fallece, nos situamos ante una realidad muy triste, pensar que ya se habrá olvidado de todo lo que le provocaba sufrimiento puede reconfortar…Y mucho, tal vez demasiado, ver la muerte convertida en la excusa perfecta es demasiado, como demasiado es el dolor que ocasiona en nuestro ser, y no podremos olvidarlo hasta que la muerte nos llegue a nosotros,  no hay escapatoria posible hasta ese instante final, a no ser que el látigo de la senilidad, nos castigue regalándonos  el olvido en forma de emociones vacías, y además se permita con ella, obsequiar gratuitamente a aquellos que nos cuiden, con crueles dosis de pena, una pena terrible)

sK

                                                                 



26 comentarios:

  1. Sólo olvida el que es, loco o cuerdo, depende como administre sus recuerdos.
    La muerte nos diluye en la nada cósmica, donde atomizados, quizás formemos parte de una nueva existencia.
    Nuestra sensibilidad está en cuanto seres vivos,no olvidar los que nos acompañaron en vida, para hacer presente esos atomos, por nuestro alrededor.
    Me lo has puesto difícil esta vez.
    Besos.

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    1. Vaya, pues para habertelo puesto difícil te ha quedado muy bien Alfred.
      Gracias por la visita :)

      Besos.

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  2. Supongo que el alivio es para quién se va.

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    1. Si Rubén, el olvido trae la paz, el que se queda ya sabe lo que toca

      Un saludo!

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  3. Mientras tanto la vida impone también sus misterios, su burla impredecible.

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    1. Esos misterios y esas burlas que dices, son el pasatiempo de la vida, pero finalmente el tiempo se agota, como nosotros.
      Gracias por pasarte anuar.

      Saludos.

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  4. Hoy poema mío:

    LA EROSIÓN DE MI RECUERDO
    El día que ya no esté/
    cuando el sol para mí no salga/
    no sólo moriré yo/
    ni únicamente mi cuerpo/
    morirán miles de recuerdos/
    desvaneciéndose en la nada/
    morirán otra vez mis muertos/
    tan erosionados de olvido/
    me darán día y hora/
    un pedazo de vuestro tiempo/
    casi mil grados de temperatura/
    y una urna de diseño/
    cumplido el protocolo/
    erradicado de los hombres/
    reinventado en cenizas/
    cuando me quede ya sin nadie/
    y sólo me hable el viento/
    empezaré a morir otra vez/
    en cada uno de vosotros/
    con la erosión de mi recuerdo.

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    1. Gracias poeta! :)

      Y yo que veo cierta belleza en el descanso eterno...Ah!, y mucha en tu poema.

      Besos!

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  5. Tus reflexión ha despertado la mía, en realidad estaba medio despierta... Que no despistada en esa dirección.
    Es algo que pienso a veces y me veo en una habitación con muchas puertas, algunas con llaves y cerraduras, otras entre-abiertas y otras ... Directamente queriendo ser quienes nos brinden respuestas.

    Un abraz✴ de luz

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    1. Supongo que es una duda ineludible para nuestra especie, algo que tarde o temprano surge, algo que incluso puede perseguirnos hasta que llegue ese día.

      Un abrazo, Athenea... Y gracias por pasarte :)

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  6. Quizá te lo he dicho ya alguna vez si me ha surgido con algún otro de tus escritos, pero le tengo verdadero pánico a olvidar, más que a la muerte, porque lo considero de hecho una muerte y más cruel. Este texto me deja meditabunda y patidifusa, patridifusa ;), como siempre me hace reflexionar y en esta ocasión, aún más dado mi miedo. Si todo se olvida al morir, todo muere al olvidar, o al menos para mí.

    Abrazo gigante sK :)

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    1. Estoy de acuerdo contigo Patricia... A veces yo imagino un mundo en el que el hombre puede olvidar todo lo que quiere desde la salud mental más absoluta, ¡menuda limpieza para nuestras mentes y para nuestras emociones! :)

      Abrazo enorme!!

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  7. Magnífico texto, Sofya, No hay autor que se precie que no haya escrito sobre la muerte. El gran misterio, el auténtico misterio y la cita ineludible que todos tenemos segura.
    Hace muchos años, me aterrorizaba la muerte. Ahora, y desde hace bastante, me pasa como a ti, que no la veo con malos ojos. Quien entra por su puerta, descansa, olvida, no es (o, al menos, eso suponemos). Los que nos quedamos somos los que seguimos arrastrando la memoria con sus facetas buenas y malas. Pero tú lo has expresado muchísimo mejor en este profundo y esclarecedor texto.
    Gracias por hacerme pasar un rato tan interesante al leerte.
    Mil besos.

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado Isabel, muchísimas gracias por tus palabras, son todo un honor viniendo como vienen de una escritora.

      Mil besos.

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  8. Siempre he creído que la muerte duele al que se queda, no al que se va, por mucho que nadie desee morir.

    Un abrazo, Sofya

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  9. Los recuerdos aluzan la vida mientras la muerte apaga la luz, la vida y los recuerdos.
    Apaga y vámonos a ver si esa fullería hace que el incensario no esparza hacia aquí pues aún no es tiempo de olvidarnos de vivir.

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    1. Aún no es tiempo de olvidarnos de vivir, sin embargo, nunca se sabe.

      Gracias por tu visita.

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  10. Yo ante la muerte pienso como en este poema de Batania:

    LA MUERTE

    Por tanto,
    la locura sabe mi nombre
    y los féretros fueron calumniados:
    la muerte es un retiro,
    la muerte es una gárgola,
    la muerte es la alfombra y turba necesaria,
    pero yo
    entonces
    pregunto
    por qué al primer disparo me saltaron los dientes
    de leche,
    por qué mi padre está muerto
    y a salvo
    y siento míos sus gusanos,
    por qué me siguen comiendo,
    día a día,
    cada minuto,
    por qué esta noche
    los trenes huyen como leopardos,
    no os entiendo,
    la gente se muere
    y no os atrevéis a cortar las calles,
    no quemáis los contenedores,
    no lanzáis piedras contra ellos,
    no escapáis de los antidisturbios,
    os odio, me dais asco,
    quisiera meteros un cactus de carbón
    en lo más hondo de la boca
    y que ardierais en la misma pira
    con vuestras malditas biblias de cobardes,
    queréis acostumbrarme a la muerte
    pero la muerte
    no es ninguna maestra,
    no es ningún telescopio,
    la muerte no es un atlas,
    no da sabiduría,
    la muerte no da nada
    más que miedo
    silencio
    soledad
    y rabia.

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    1. Muy completo y certero el poema...Interesante, Batania.

      Un abrazo Óscar!

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  11. Estamos predestinados para ello, aunque todo se olvide con la muerte, nadie, nadie quiere morirse.....

    Un saludo.

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    1. Gracias por tu visita Guillermo.

      Un saludo :)

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  12. Pedazo de texto, Sofya! De principio a fin... contigo la burbuja psíquica gana en profundidad y belleza.

    Un besazo!
    Andoni

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    1. Bella y profunda es la locura Andoni...
      Muchas gracias.

      Un besazo! :)

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  13. Polvus eris et polvus reverteris, mal cuerpo me ha quedado, felicidades por tan excelsa prosa.

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    1. Muchas gracias por la visita y por tus palabras.

      Saludos Víctor!

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