miércoles, 23 de septiembre de 2015

ME PESA

Me pesa el corazón y mis hemisferios cerebrales porque hoy son como piedras, adoquines duros, fríos y recios…Me pesan tanto hoy…Me pesa que el amor sea una caja llena de cartas y soledad, que sea una aventura en la que te tienes que sentir solo para finalmente acabar del mismo modo…Me pesa que las lágrimas caigan sin pedir permiso inundando de pesadas tristezas mi alma…Me pesa que la playa esté vacía porque el otoño se ha adueñado de todo, y es con la belleza de la caída de la hoja, cuando puedo ver una  a una todas mis caídas.

Me pesa que las cosas no sean como pensaba, que la gente no sea como esperaba, en resumidas cuentas, me pesa haber caído en la trampa maquiavélica de generarme expectativas a cada paso y a cada minuto.

Me pesan los efímeros momentos de alegría porque son flashes que me recuerdan que estoy inmunizada ante tanto pesar, y es por ello que me los permito.

Me pesa que ahora mismo estoy viendo un avión sobrevolando el mar y sólo puedo pensar:” Imagina que cuentas hasta tres y cae”…

Me pesan los sueños porque van contra mí, contra mis emociones y mi sentir ya que en ellos tengo fe en las cosas y en la gente… Soñar es una deyección y por eso acaba pesando...

¡Otro avión!...Un…Dos…Tres…………… ¡Cayó!

¿112?... ¡Por favor, acabo de derribar un avión con mi mente, es urgente ha caído al mar…Yo me acerco enseguida, soy la responsable, estaba escribiendo frente al ventanal aquí en mi casa, y le juro que no podía imaginar que esta idea catastrófica que se ha cruzado por mi cabeza se convirtiera en catástrofe real, le juro que nunca se cumple lo que pienso!...¡Lo juro!....

Y lo peor, me pesa tanto el sentimiento de culpa.

Creo que hoy sería un buen día para…Para…Mejor no pienso más acerca de tantos pesares.

sK


                                                              




viernes, 18 de septiembre de 2015

CAÓTICA

Del caos, del desorden y la confusión, de lo absurdo y demencial, de lo anárquico y lo incoherente, del enredo y lo farragoso…Caótica por el caos ilimitado del que un día hablamos cuando nos creímos invencibles, cuando nos sorprendió nuestra particular entropía y no hubo medida en el desorden de nuestro sistema…Caótica por la incertidumbre de los símbolos transmitidos, por el dolor indisociable e indivisible, por los mensajes emitidos, por lo literal y lo figurado, por lo oral narrado o enjuiciado, por los códigos de comunicación tan complicados…Caótica en mi materia, en mi sustancia y mis moléculas, en mi energía y en mis fórmulas, en el líquido y los fluidos de todo mi ser...Caótica en mi particular proceso hacia la destrucción masiva, por ser cómplice de un desorden inherente a la par que presa de endémicas dosis de pesimismo, hostilidad y dualidades consecuentes…Caótica con mis huellas en la arena de un desierto infame, ofuscada además, con la inútil tarea de rodearme de calidad, hallándome como me hallo en la vulgaridad y la  mediocridad de un mundo en vano.

Caótica por la descompensación entre mi caos y mi equilibrio, por asumir lo inasumible, por inmortalizar lo mortal, por manejarme con destreza sobrada en el arte de los sucedáneos y por limitarme a soñar con lo auténtico y lo original.

Caótica, desproporcionada, desnivelada, trastornada, demente, loca, chiflada, enajenada, trastocada, perturbada y chalada por el caos del disparate y el desvarío, por la barbaridad y el desatino.

Caótica del caos, con c de casa o con k de kilo, por naturaleza y por mi particular e íntimo desafío.

sK

                                                                             

domingo, 13 de septiembre de 2015

# 12

Desde allí se podía ver perfectamente todo el entramado de calles con sus farolas antiguas iluminándolas...Un paisaje lacustre maravilloso y el remoto influjo de la luna oteando.

El patio central ofrecía el frescor nocturno a través de sus hiedras y rosales trepadores, cuyas rosas por el día eran como  pequeños pomos rojos sobre la piedra del muro…El valle sagrado le llamaba él…Era tan sencillo sintonizar con mi intuición, tan fácil…Inviable poder ver conspiraciones en cada esquina de esas tortuosas y hermosas callejuelas, inimaginable que cualquier poso de romanticismo me horrorizase allí…Era imposible también ver en este escenario el de una masacre, incluso creyendo que todos somos capaces de cometer un delito…Nadie en su sano juicio, podría imaginar sangre corriendo por esas calles…

La vivencia de ese fin de semana, me obsequió con el regalo maravilloso de ese tipo de sensaciones que a veces tenemos la suerte de no olvidar mientras vivimos.

Fue una huída, una escapada secreta hospedada en la casa de alguien huido y secreto, al que le prometí discreción absoluta y por lo cual no hay imagen para esta entrada… Además, no habría ilustración que hiciera justicia a todo aquello que vi, mucho menos, a lo que pude sentir… Nada parecido, nada similar…El valle sagrado para él y secreto mientras yo viva, para mí.

sK

domingo, 6 de septiembre de 2015

MAR DE FONDO

- Era solamente un baile… 
- Ya… 
- ¿Ya, qué?... 
- ¡Era como un jodido polvo al que la música lo hacía normal! 
- ¡Estás celoso! 
- Si yo hiciera lo mismo con una mujer pero sin música, ¿qué te parecería a ti? 
  - ¡Vámonos, estás borracho!, si en lugar de sentarte a beber hubieras bailado conmigo, no habría tenido otra pareja de baile.  
- ¡Ahora resulta que soy un aguafiestas!

Llovía a mares y mientras él conducía abriéndose camino en la oscura tormenta de la oscura noche, la charla intrascendente trascendía:

- Era un ligón inofensivo, estúpido e ingenuo. 
- Disculpa, pero lamento oponerme ferozmente a tu teoría que es contradictoria con la práctica, es decir, con lo que todos y yo mismo hemos podido presenciar. 
- ¡Estoy harta, necesito crear algo que me aporte un norte, un sentido! 
- Pues creo que ya lo has encontrado, ¿qué tal el baile?, ¡bailar, sí señor, pero hacerlo por pura sugestión sexual! 
- ¡Me merezco algo de amor!

Él soltó una carcajada feroz como su desacuerdo anterior y añadió:

- Pues si se lo hubieras dicho, lo mismo habrías vuelto a casa con él y no conmigo 
Cierto, ¿pero sabes qué es lo que realmente me ocurre? 
- ¿Qué eres una zorra cualquiera? 
- Te equivocas, lo que me pasa es que no puedo querer a quién no respeto, y esto va  por ti…No por él…

Frenó en seco y al estar mojado el asfalto se desplazaron unos doscientos metros haciendo trompos. En el breve pero eterno trayecto sólo se respiraba un silencio profundo y oscuro de espanto… De mar de fondo el chirrido de las ruedas al derrapar, el desamor, el desencuentro y el desasosiego.El coche paró finalmente…Se miraron pensando en la suerte que acaban de tener... Él adentrándose en la fase de negación tras lo que ella le había dicho y más tranquilo, musitó:

- Esto ha sido una memez de escolares, vamos a olvidarlo…

Ella le dedicó una mirada iracunda y añadió:

- Quiero volver a la fiesta. 
- ¿Qué quieres decir? 
- Quiero volver a bailar con él. 
- ¡Baja de mi coche y vete!... ¡Es bueno caminar para purificarse, horas, días enteros, toda tu jodida vida, camina y aléjate de mí!...Eras la mujer equivocada por el motivo equivocado.

Sin pronunciar palabra salió del coche e inició su particular marcha, él hizo una inmersión inmediata en un poderoso sentimiento de soledad y melancolía. Ella empapada hasta el alma, con una sonrisa creciente y una obsesión casi dramática, se lanzó a la aventura que suponía el disparate de tratar de encontrar un norte.

La lluvia sin embargo era el escenario perfecto para perder la vida o para volver a nacer, para perder un amor o para perderse uno mismo. Y entre pérdidas y soledades pasado por agua, el don maravilloso de volver a empezar de cero. El destino que se mofa de nosotros constantemente…Una mano gigante que con sus dedos índice y pulgar nos coge de sopetón, nos levanta en vilo y nos vuelve a dejar de nuevo en la línea de salida. Y desde allí, no mirar atrás para no volverse competitivo, perdonarse a uno mismo e intentar después perdonar al prójimo…¡No queda otra!…

Y de repente ese flashback que te recuerda muy a menudo que incluso empezando de cero, te sientes como hablando ante una tumba.

sK


                                                                       

martes, 1 de septiembre de 2015

JAQUECAS

Las crisis migrañosas alteran tu conciencia, sientes que de un momento a otro tu cabeza puede estallar, y estás ahí, indefensa y sumisa como una loba herida abandonada para morir sola e impregnada por el dolor. Es tu modus vivendi y siempre tienes un protocolo, el modus operandi.

En mi caso, compañeras de viaje desde edad muy temprana…Es como naufragar sin mar y esperar que un relámpago traiga consigo el cambio…Necesitas un sitio oscuro, fresco y tranquilo para poder escuchar solamente la quietud del silencio….Otro de mis espacios en soledad, como la lectura o como escribir...Cierras las puertas a todo, al amor, a la conversación, a la vida misma y las abres de par en par al refugio…Es como el principio de inmovilidad frente al peligro, además nadie puede sacarte del charco, ni los médicos, grandes desconocedores de nuestro dispositivo cerebral y neurológico... El dolor crece, aumenta a un ritmo alocado hasta hacerse fuerte, muy fuerte, como un vino tinto barato…Desearías que alguien te rompiera la crisma y con un golpe certero dejarlo todo y que el dolor te deje en paz.

Después de tensar la cuerda hasta el límite o tal vez hasta límites insospechados, después de transformarte en alguien que no eres tu porque el dolor no te deja fluir, después de censurarte hasta el alma y poseerte, desaparece, y con la crisis se va una parte de ti, una faceta hostil, huraña, solitaria, casi suiciday asqueada porque en el fondo se puede vivir con dolor, se puede intentando fingir que no está, que no duele tanto, se puede pensando que tienes suerte porque hay cosas infinita y cruelmente peores, y lo realmente infame, es que se puede vivir con dolor porque te acostumbras a él….Y duele porque es horrible, y te hunde y te levantas y sigues pensando que en alguna crisis venidera finalmente tu cabeza estallará, y lo dejarás todo y entonces el tormento te dejará en paz.

Sin embargo he de reconocer que tras las crisis tengo pensamientos e ideas  muy diferentes a los de mi rutina…Son un tanto insólitos y me llenan de energía, me inspiran y me permito no compartirlos con nadie. Con ellos disfruto de la sensación de estar sana, sin dolores, son como una dosis más de alegría que no de felicidad, una alegría muy curiosa…Algo así como mi particular  agradecimiento por el respiro que me produce esa maravillosa  sensación de ausencia de dolor.

sK