domingo, 26 de abril de 2015

ÍTACA

Oí decir a alguien que la patria del ser humano es la infancia…Los niños no olvidan, pese al pasado distante…Los adultos tenemos dentro de nuestro continente ciertos contenidos del niño-a que fuimos… ¿Cuesta por ello tanto encontrar la identidad, nuestra identidad real?...

Y aunque divertida y alborotada puede haber sido nuestra infancia, es muy factible que repose sobre una base de melancolía…Y desde ahí podrían surgir nuestras motivaciones más secretas, pero también desde ese punto puede resultar tan fácil no encontrar la paz, la afinidad y la armonía, ¡es tan fácil vivir en la confusión desde esta base!

La naturaleza de la infancia es delicada per se porque el infante se deja invadir por las sensaciones, está predispuesto a ello ya que es la innegable e innata idiosincrasia de este ciclo vital…Esto es material inflamable, no es nada difícil arruinar una existencia desde esa etapa de la vida, desde lo que es el punto de partida. Y a veces estos años transcurren inadvertidamente cuando lo que corresponde es no perder detalle de todo lo que rodea al niño y de sus interacciones con el medio.

Luego crecemos y vemos por las calles de nuestras urbes hombres y mujeres muertos deambulando, con sospechas paranoicas, azotados por la pasión más antigua, la venganza, con censores internos que les coartan y anulan…Vemos un mundo oscuro y complejo en carne viva…Almas muertas de miradas frías y ausentes, incluso crueles e inquietantes…Hombres y mujeres apátridas, a los que les dijeron que sus patrias eran sus infancias y entonces pudieron ver claramente que tenían motivos más que suficientes para renunciar a ellas, a sus banderas y a sus raíces.

Y entre tanto desarraigo es muy difícil no sentirse solo…Y entre tantas soledades es muy fácil perderse ante el fracaso de tanto esfuerzo.

sK


                                                             

18 comentarios:

  1. Todos tenemos un Itaca que alcanzar y monstruos a los que enfrentarnos. Así es la vida, un curioso viaje.

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  2. La identidad no es algo estático, se va construyendo, reconstruyendo, deconstruyendo, destruyendo, ... continuamente. La infancia es el lugar más agradable al que regresar, por mala que fuera. Es nuestra auténtica patria, a la que no podemos regresar sino con nuestra imaginación. Sigamos construyéndonos.

    Saludos!

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    1. Bueno José, yo no creo que todas las infancias sean lugares agradables a los que regresar, y precisamente por el hecho de ser malas, muy malas.Además creo que las hay tan horribles que no se quiere volver a ellas con la imaginación ni de ninguna otra manera y bajo ningún concepto, porque la persona que ha vivido algo así, se esfuerza constantemente en olvidarlo, y eso cuesta mucho, es un duro trabajo que te puede llevar la vida entera y además puede ocurrir que te marches definitivamente sin haberlo conseguido.

      Para mi el concepto de patria es subjetivo, tan subjetivo como nuestra experiencia de vida y nuestra propia infancia, no creo en un concepto universal de la patria, para mi está unida a la experiencia personal de los individuos.

      Pero desde luego que sí, debemos construirnos constantemente todos, los niños con infancias felices y los niños con infancias tristes y maltratadas.

      Saludos!

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  3. Creo que tienes tanta razón que hasta duele admitirlo. Y es que nuestra infancia nos condiciona y nos hace tener la perspectiva de nuestra vida de adultos.
    Porque lo que hemos creado en la infancia, es muy difícil deshacerlo en la adultez. Es la base de todo lo que somos.

    Una vez, no recuerdo donde (creo que en una película) escuché una frase que tiene que ver con lo último que escribes, algo así como que aunque estemos solos estamos unidos en esa soledad. Y creo que eso es lo que nos ocurre :)

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    1. Es posible que la soledad también nos una....Ya sabía yo que en el fondo no era tan mala compañera...

      Gracias por pasarte Maara.
      Un abrazo!

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  4. En algún momento en nuestra infancia nos obligan a olvidar el juego y sustituirlo por el trabajo... y eso nos deshumaniza para siempre.

    Un abrazo!

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    1. Tal vez soy muy pesimista pero yo pienso que nuestro proceso de deshumanización comienza mucho antes, arriesgaría a decir que con nuestro grupo primario, la familia, yo creo que este sistema ya contribuye en cierto grado en este sentido porque nuestros progenitores ya están deshumanizados, y desde luego, el sistema educativo se esfuerza constantemente en hacerlo desde que comienza nuestro proceso de socialización en la escuela y hasta que finaliza. Lo cierto es que en la infancia toca jugar y en la madurez lo que realmente toca es asumir que ya no se juega sino que ahora se trabaja, es difícil y duro...Asumir es una labor muy costosa que cuando somos infantes ya la vivimos desde la impotencia y la supremacía de los adultos sobre nosotros...Otra asignatura pendiente.

      Un abrazo Ehse!

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  5. Si, después de todo, Odiseo consiguió llegar a Ítaca y dar muerte a los pretendientes, nosotros también podemos encontrarnos y matar a nuestros propios monstruos.

    Soy una plasta con este poema, será por el cariño especial que le tengo. Quizá ya lo hayas leído, por si acaso: "Ítaca" de Kavafis.

    Abrazos, paisana :)

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    1. Es que el poema es especial, muy especial...A mi también me gusta y mucho...

      Abrazos Ada! :)

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  6. Busca y (re)lee "Como llenarte, soledad" de Luis Cernuda.

    Es lo único que puedo decir.

    Un abrazo Sofya.

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    1. Muchas gracias, me ha emocionado...

      Un abrazo Miguel.

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  7. Abrazar al niño que fuimos pero sin anclarnos a él, curar sus heridas y seguir hacia delante. Que camine cerca pero por su cuenta, no colgado de nosotros.

    Y que lo podamos mirar con una sonrisa y no con odio, pena, o condescendencia. A fin de cuentas era un niño y no tenía culpa de nada, pero de esto cuesta tanto darse cuenta...

    Salud y abrazos.

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    1. Cuesta, sí cuesta, pero es posible.

      Un abrazo!

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  8. Hacía mucho tiempo que no dejaba un comentario por aquí, Sofya. Te doy toda la razón, la infancia en ocasiones no es idílica en absoluto (seguramente en muchas más ocasiones de las que nos vendemos) y el peligro de la huida hacia adelante podría dilatarse a lo largo de la vida. E incluso con buenas infancias ocurre lo que al final comentas, las autolimitaciones que culturalmente toman forma y que, sin embargo, parecen robarnos la nuestra. Tú te planteas la libertad individual como una empresa difícil, como algo que está mucho más acá de, digamos, una constitución o una declaración de derechos humanos. Quizás sea una cuestión de educación, de formar seres humanos en lugar de peones en una cadena de montaje, o quizás no, quizás esto sólo sea una simple barrera porque a fin de cuentas espíritus rebeldes siempre hubo y siempre habrá, aún así preguntarse qué es lo deseable es importante. Y estoy de acuerdo contigo cuando dices que esa libertad toma forma a través de las experiencias y que, de entre ellas, las de la infancia parecen grabarse a fuego. Quizás sea una especie de condena, pero prefiero verlo como una oportunidad a todos los niveles, infinita hasta el último suspiro. Por otro lado no creo que necesitemos libertad como si fuéramos entes alienados en un mundo gris de muros altos, sino que somos la libertad natural de una cascada, aunque entiendo que esto ya son rayadas mías y que desarrollarnos en libertad real parece sumamente complicado, porque exactamente. ¿qué nos retiene?
    ¡Un abrazo, Sofya! ^_^

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  9. Me alegra mucho tu visita Jorge,tu filosofía y tus rayadas ;) .... Y preguntas: "¿Qué nos retiene?"...Tal vez que estamos constreñidos por una maraña de obligaciones y deberes... Que por H o por B nuestra facultad o capacidad para actuar o no actuar, no es siempre siguiendo nuestro criterio o voluntad, pues siempre o constantemente hay un cerco moral, o uno legislativo, ¡o a saber!...No creo que podamos hablar de la libertad en términos absolutos pero sí de una libertad individual en la que su actuación ha de ser responsable moralmente y también respetuosa, sin embargo siempre estará condicionada por factores externos que impiden la realización individual pero que a su vez permiten la convivencia colectiva y que además son el aceite para que el engranaje social marche conforme a unas normas estructurales, en las que el ser individual curiosamente brilla por su ausencia aún formando parte de la colectividad....Y desde luego, estoy contigo en esa idea de que la infancia como cualquier experiencia, sea idílica sea catastrófica,es más saludable vivirlas como oportunidades, así tendremos más posibilidades de que nuestra existencia nos lleve a crecer y a nutrirnos como personas y como humanos que somos.

    Un abrazo! :)

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  10. QUE PROFUNDIDAD, QUE VERDADES HAY EN TODO LO QUE DECIS. Ayer comentaba con mi compañero de lo social, que poca sensibilidad, claridad y proyección tenemos con la infancia.... nuestro futuro.... que poca visión tenemos de la importancia de una sana infancia. Desde los padres hasta las instituciones....¿pero qué valor le damos?... nada.... el deseo y el amor a la hora de engendrar un hijo es importante pero en el camino de la crianza se olvida cuan necesario es observar al niño, observarlo como evoluciona como interactua, con qué herramientas afonta su vida..... hay que educa primero a los padres, a los políticos y a los educadores.

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