domingo, 26 de abril de 2015

ÍTACA

Oí decir a alguien que la patria del ser humano es la infancia…Los niños no olvidan, pese al pasado distante…Los adultos tenemos dentro de nuestro continente ciertos contenidos del niño-a que fuimos… ¿Cuesta por ello tanto encontrar la identidad, nuestra identidad real?...

Y aunque divertida y alborotada puede haber sido nuestra infancia, es muy factible que repose sobre una base de melancolía…Y desde ahí podrían surgir nuestras motivaciones más secretas, pero también desde ese punto puede resultar tan fácil no encontrar la paz, la afinidad y la armonía, ¡es tan fácil vivir en la confusión desde esta base!

La naturaleza de la infancia es delicada per se porque el infante se deja invadir por las sensaciones, está predispuesto a ello ya que es la innegable e innata idiosincrasia de este ciclo vital…Esto es material inflamable, no es nada difícil arruinar una existencia desde esa etapa de la vida, desde lo que es el punto de partida. Y a veces estos años transcurren inadvertidamente cuando lo que corresponde es no perder detalle de todo lo que rodea al niño y de sus interacciones con el medio.

Luego crecemos y vemos por las calles de nuestras urbes hombres y mujeres muertos deambulando, con sospechas paranoicas, azotados por la pasión más antigua, la venganza, con censores internos que les coartan y anulan…Vemos un mundo oscuro y complejo en carne viva…Almas muertas de miradas frías y ausentes, incluso crueles e inquietantes…Hombres y mujeres apátridas, a los que les dijeron que sus patrias eran sus infancias y entonces pudieron ver claramente que tenían motivos más que suficientes para renunciar a ellas, a sus banderas y a sus raíces.

Y entre tanto desarraigo es muy difícil no sentirse solo…Y entre tantas soledades es muy fácil perderse ante el fracaso de tanto esfuerzo.

sK


                                                             

martes, 21 de abril de 2015

SI NO DESPIERTAS

Tenía un hijo que visitaba a escondidas dos veces al mes y para ello se desplazaba a Valencia sin que ella lo supiese…Te pasas toda la vida con una persona y no tienes ni idea de lo que piensa, de lo que hace, de lo que desea…Esto ocurre porque ya no te importa, tal vez tú no le importas a ella…Ya no te toca…Ni con sus manos, ni con sus palabras…Y entonces entran en acción las mentiras, las de ocultación que son rápidas e intuitivas, difíciles de descubrir y fáciles de justificar, y para los que gustan del riesgo existen las mentiras de creación, que por su nivel de complejidad son más fáciles de descubrir y más difíciles de justificar…¡Eso sí, nada que una buena logorrea no pueda evadir, al menos temporalmente!...

Cuando ella lo descubrió todo por sus propios medios, siguiéndole hasta Valencia, él se justificó así:

      -  No es lo mismo un hijo biológico, que los que tienes para fundar una familia, como hice contigo y con los niños.

Entonces ella empieza a ver sus emociones convertidas en imágenes, piensa en la terrible similitud entre la gran mentira del cine y la de su propia vida, siente un dolor brutal…Bajo una tensión extrema sufre su propio extravío y entonces un pensamiento dominante, gris y fronterizo acude a su cabeza: “ No puedes llorar y reír a la vez”… Y de repente su foco de atención se desvía hacia otra cavilación más extrema: “Sólo se puede ser feliz si no despiertas. Sólo si no despiertas”


Otra pareja pugnando entre los sueños y el despertar, y ambos, interminablemente extenuados porque no es fácil compaginar nuestras tres vidas: la pública, la privada y la secreta…Nada fácil…Y lo más difícil, es despertar.

sK


                                                                       

lunes, 13 de abril de 2015

DESVARÍOS

No podía creer a sus propios ojos, pero esto no le preocupaba, acostumbrado a no creer en los demás, a no creer en sí mismo, a no creer en dioses ni en seres superiores, superlativos, omnipresentes y omnipotentes, pues la verdad, lo que sus ojos veían y él no podía creer no era más que una nimiedad, miserable, superflua e intrascendente. 

 Metió los pies en sus zapatos y le apretaban, pero ¿a quién no le aprietan los zapatos al caminar?, no sabía porqué pero ante la visión increíble decidió andar y alejarse para pensar tranquilamente en el motivo por el cual no podía creer nada de nada ni de nadie…Y se alejó…Y aunque no le preocupaba decidió que en la lejanía se acercaría más a lo absoluto, tal vez a lo relativo de las cosas…¿De qué cosas?...De las cosas en general y de lo concreto de las mismas…Lo cierto es que no esperaba una sarta de respuestas…Tampoco esperó nunca nada de nadie, ni de él mismo…Y esta extraña inquietud que no entendía podría ser muy bien el origen de algo…Algo desconocido e inquietante. 

Y cayó el sol en la lejanía y cayó su ego y entonces asomó su yo… ¡Por fin asomó su yo!... ¡No podía creer a sus propios ojos, había asomado su yo y lo había hecho en un puñetero sueño!... Ahora tendría que volver a lo de siempre, a no creer, al dolor de pies al caminar, a no esperar, a caer…

A no preocuparse en absoluto, ni tan siquiera por lo relativo. 

sK


                                                                             

domingo, 5 de abril de 2015

ESTRICTAMENTE PLATÓNICA

Le hubiera gustado ser alguien especial aunque en ella no había lugar ya para ningún sentimiento romántico, y no lo había en todo su cuerpo.

Iba con la marea a dónde la vida la llevaba…Tenía una extraña e inquietante belleza y mientras se atusaba el pelo mirándose al espejo de marco barroco y pan de oro, su alma emanaba un resplandor que su imagen en la luna resaltaba en forma de presencia y fuerza, mucha fuerza…Ella era consciente de que sólo podía ejercer el control en sus momentos y no en el tiempo, esto la convertía en una mujer extremadamente irresistible para el sexo opuesto…Entraba y llenaba la habitación de un sensual desasosiego, casi disparatado, pues el silencio que su presencia generaba era única y exclusivamente responsabilidad de ella.

Se divertía, casi enloquecía con el caos que ocasionaba y cuando alguien le daba una oportunidad digna, utilizaba el látigo de la indiferencia, desaparecía y aprovechaba la desaparición para reaparecer.

Su víctima, un joven de treinta y pocos, fascinado por su inquietante belleza quedó estático, mirándola de manera penetrante, alargó su mano para saludarla y así cogidos, él quedó perplejo, casi congelado. Ella con una sonrisa fría a la par que delicada le dijo:

        -  Perdona, no sé leer la mente.

El hombre seducido aún más por sus palabras captó el mensaje y con otra sonrisa separó su mano de la de ella, dio un paso atrás, se descongeló y desde ese preciso instante, ya no pudo dejar de pensar en un posible reencuentro…Y así pasó su vida y aunque no volvió a encontrarse con ella, nunca jamás conoció a ninguna mujer tan apta como perversa para amar de una manera estrictamente platónica, con todas las implicaciones tan fascinantes como complejas que este tipo de amor lleva inherentes.

Ninguna como ella…Tan fascinante…Tan compleja…

sK